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Mi nombre es Luis Sellán; profesor en historia y periodista vocacional. Este es un espacio pluralista,independiente y con opinión, De politica,cultura y sociedad, un lugar donde sembrar ciudadanía.Mails y comentarios a luis.betoluis.sellan@gmail.com

martes, 15 de marzo de 2011

Mafalda cumple 49 años



"¡Paren el mundo, me quiero bajar!" es quizás una de las frases más famosas de Mafalda, esa niña incisiva e irónica que supo ganarse el corazón de los argentinos y que hoy está de festejo.


Son casi 50 años desde ese 15 de marzo en que Mafalda surgió del trazo de su creador, Joaquín Lavado -más conocido como Quino.
Según sus versiones, esta niña surgió cuando le encargaron que creara un personaje para una campaña publicitaria de una empresa de electrodomésticos. "La agencia quería una tira con ciertas características: típica familia media y que un personaje tuviera el nombre con dos letras de la marca: una M y una A", se lee en el sitio oficial del creador.
Mafalda tiene otra explicación, quizás más romántica, que es la que se lee en una carta que el personaje dirigió al editor de la revista Siete Días a modo de presentación: "El nombre que me pusieron (mis padres) fue en homenaje a una pibita que trabajaba en la película Dar la cara, que se hizo leyendo el libro del escritor David Viñas".
La campaña nunca se hizo y la pequeña "enfant terrible" descansó en algún cajón del humorista. Un año más tarde, más precisamente el 22 de septiembre de 1964, se empezó a publicar la historieta en el semanal informativo Primera Plana
Según explica Quino en su página, le pidieron "una colaboración fija, satírica pero innovadora".En ese momento, los únicos personajes que aparecieron en la tira fueron Mafalda y su papá.
Era la Argentina de Illia, en el mundo aumentaban el número de países que adhería al bloqueo de Estados Unidos a Cuba y los Beatles estaban en pleno apogeo. Todos estos temas eran analizados por la cuestionadora y brillante Mafalda.
En el 65 la tira pasa a El Mundo, y permanece allí hasta su cierre en el año 67. Al año siguiente vuelve a publicarse en el semanario Siete Días. Su primera aparición arranca con una carta que ella le dirige al editor en la cual comparte su "currículum" de vida.
Entre otras cosas dice que le gusta "leer, escuchar los noticiosos, mirar la TV (menos las series), jugar al ajedrez, al bowling y a las hamacas". Y cuenta que entre las cosas que no le gustan están "primero, la sopa, después, que me pregunten si quiero más a mi papá o a mi mamá, el calor y la violencia".
Para ese entonces se habían sumado muchos personajes más a la tira: la mamá de Mafalda; Felipe, el eterno soñador; Manolito; Susanita, representante, quizás, de las aspiraciones de la típica mujer de clase media; el impredecible Miguelito y el hermanito de la protagonista, Guille.
Los 60 fueron años intensos que el famoso personaje de Quino supo analizar con agudeza y humor. "Más que planeta, éste es un inmenso conventillo espacial", es una de las conclusiones a las que llegó Mafalda.
Su principal preocupación era la falta de paz en el mundo. "No es que no haya bondad, lo que pasa es que está de incógnito", reflexionó alguna vez con ironía.
Idealista y utópica por naturaleza, no paraba de idear formas para convertir al mundo en un lugar mejor. "Cuando sea grande voy a trabajar de intérprete en la ONU y cuando un delegado le diga a otro que su país es un asco yo voy a traducir que su país es un encanto y, claro, nadie podrá pelearse", confesó desde una de las viñetas.
La última tira se publicó el 25 de junio de 1973. Mafalda se despidió con esta frase: "Dice el director que bueno, que a partir de hoy podemos darle un descanso a los lectores, pero que si alguno de nosotros se mudare, trasladare y/o apareciere en otra revista y/o diario, él a patas nos agarrare".

GRANDE JOAQUIN


Sabina, un aliado inesperado de Vargas Llosa


El artista español defendió la intervención del Premio Nobel de Literatura, a quien calificó como amigo.(FUENTE DIARIO PERFIL)

foto perfil.com
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El cantautor español Joaquín Sabina, recién llegado para comenzar una gira en nuestro país, criticó a quienes se opusieron a la participación del escritor peruano Mario Vargas Llosa en la Feria del Libro de Buenos Aires .

El Premio Nobel de Literatura 2010 es un autoproclamado defensor del liberalismo económico y de los gobiernos de derecha, y su visita a nuestro país desencadenó un enérgico rechazo por parte de la comunidad intelectual cercana al kirchnerismo.

"Vargas Llosa es mi amigo, y yo a mis amigos no les pido ni su carnet de identidad ni les pregunto sus ideas políticas", aseguró el cantante a los medios en la conferencia de prensa preparada para el lanzamiento de la gira "El penúltimo tren".

La 37ª Feria Internacional del Libro, que permanecerá abierta entre el 20 de abril y el 9 de mayo, tendrá al autor de "La fiesta del chivo" y "La ciudad y los perros" en la inauguración del evento como uno de sus principales oradores.

El peruano es "un enorme escritor", agregó Sabina, convencido de que "aunque en sus artículos y en sus proclamaciones políticas se declare casi siempre de un ultraliberalismo feroz, con el que no comulgo en absoluto, sus novelas son mucho más de izquierdas, a pesar suyo, que las de muchos escritores de izquierdas".

Tras lo cual defendió la postura de Cristina Fernánez al apuntar: "La única persona que ha estado realmente en su sitio, en la polémica, ha sido la presidenta, que ha dicho que no había por qué vetar a nadie".

El grupo que mayor rechazo había manifestado a la intervención del galardonado escritor, fue "Carta Abierta", conformado entre otros por el director de la Biblioteca Nacional Horacio González y José Pablo Feinmann. "Piqueteros intelectuales", fue la denominación que les profirió Vargas Llosa al responder el intento de veto.

domingo, 13 de marzo de 2011

PIAZZOLA, SIEMPRE ASTOR


“Cámpora fue un demócrata liberal”

REPORTAJE A MIGUEL BONASSO

El diputado Miguel Bonasso, quien fue secretario de prensa del ex presidente en la campaña de 1973, asegura que “el Tío” hizo una autocrítica al revisar el peronismo entre 1945-1955. Reflexiones del periodista sobre la politización de la juventud.

Será una señal de los tiempos, será el espacio político e institucional que está ocupando La Cámpora; quizá tenga que ver con el idilio entre un sector importante de la juventud y la presidenta Cristina Fernández, quien nunca ocultó su devoción por dos presidentes latinoamericanos: Héctor Cámpora y Salvador Allende. Si hasta el propio Néstor Kirchner al asumir el cargo recibió los atributos presidenciales de la familia Cámpora. Lo cierto es que la figura de Cámpora, el apellido que enarbolan por las calles los militantes de la agrupación fundada por Máximo Kirchner, se ha convertido en materia de estudio. Cámpora, “el Tío”, es tema de interés para las nuevas generaciones que se interesan en la política.
Quien más prueba puede dar de ello es un viejo allegado de Cámpora, que fue secretario de prensa durante la campaña electoral de 1973, y a quien luego acompañó en el gobierno de los 49 días con el cargo de “asesor presidencial”. Sí, Miguel Bonasso. El diputado que escribió el mejor libro sobre la presidencia de Cámpora, El Presidente que no fue, y que ahora volverá a las librerías, reeditado, por impulso de la propia editorial. “Es la curiosidad de las propias generaciones”, comenta Bonasso a Tiempo Argentino con un comprensible dejo de orgullo.
Bonasso, quien suele reconocerse como “medio cabrón” por la herencia de la sangre vasca de su madre, socialista y nacida en Euskadi, no ha perdido su perfil de polemista. Dice que Cámpora, a pesar de ser considerado un símbolo de la lealtad, había desarrollado cierta capacidad de autocrítica al revisar el período 1945-1955. “Él tuvo una visión autocrítica respecto de ciertos errores que se cometieron, como haber tratado de generar un poder hegemónico que excluía a los radicales, en el caso del rediseño de las circunscripciones electorales para las elecciones de 1951, segundo período de Perón. Y también tenía claro que en el primer peronismo se habían cometido ciertos actos de corrupción, que eran nefastos. A Cámpora no le gustaba Jorge Antonio, para decirte algo. No le gustaban los hombres de negocios vinculados a la política”, cuenta Bonasso.
El diputado asegura que esas definiciones se basan en el archivo de cartas personales entre Cámpora y Perón, como también en las charlas que mantuvo con uno de los sobrinos del “Tío”, Mario Cámpora, y con el hijo del ex presidente, Héctor Pedro, a los fines de preparar su libro. “En algún aspecto Cámpora, y no quiero que suene mal, fue un demócrata-liberal dentro del peronismo. De muy buenas intenciones. Pero un demócrata-liberal en serio, porque el término liberal en la Argentina es entendido como el liberalismo autoritario de los militares, como el liberalismo económico”, desafía Bonasso con la certeza de que está transgrediendo ciertos cánones establecidos del peronismo.
La conversación sobre Cámpora deriva inevitablemente en el kirchnerismo. El diputado vivió un proceso, quizá doloroso, de progresivo distanciamiento de Néstor Kirchner y Cristina Fernández. De ser uno de los periodistas más cercanos al matrimonio pasó a ser un duro crítico en algunos temas, aunque en otros proyectos acompañó con su voto al oficialismo. Bonasso se sigue definiendo como un “amigo personal” de Kirchner y lo define como “uno de los mejores presidentes de la democracia”. Al preguntarle sobre el fenómeno de La Cámpora, marca diferencias con la juventud de los ’70, desliza alguna crítica, aunque tampoco oculta su entusiasmo por “la politización de la juventud”.
“Aquel fue un proceso de abajo hacia arriba, este es de arriba hacia abajo. Y, aparte, a las acciones de La Cámpora se les da un aire de gesta que para mí no se condice con la condición de que el kirchnerismo es gobierno, que está en el poder. No se puede presentar algo como una canción de gesta cuando no lo es. Pero todo lo que signifique que la juventud se politice, más allá de si se produce de arriba hacia abajo o de abajo hacia arriba, es positivo. Que la democracia se vuelva a politizar es muy importante. La política es algo demasiado serio para dejarla solamente en manos de los políticos”, arriesga el diputado, periodista en licencia y escritor, una labor en la que no tiene detractores y sí admiradores.
–¿Cómo definiría a Cámpora?
–Cámpora no se llevaba bien con los empresarios de la política. Yo recuerdo que durante el viaje para buscar a Perón, en junio de 1973, vino un obsecuente y trajo un maletín con 100 mil dólares del Banco Central: eran fondos reservados para gastar en el viaje. Y Cámpora, que era presidente, le dijo: ¿Para qué trajo eso si Franco nos va a pagar hasta el último café? así que no tiene ningún justificativo esto que usted ha hecho, devuélvalo de inmediato al Banco Central y tráigame el recibo.” Era muy estricto. Intentó construir un peronismo democrático y plural. Por algo se habla de la primavera camporista. Y no olvidemos que puso al (Esteban, hoy procurador general de la Nación) “Bebe” Righi como ministro del Interior, quien hizo ese famoso discurso a la Policía Federal, cuando dijo “señores, se acabó la tortura”.
–¿Cómo era la relación de Cámpora con la Juventud Peronista?
–Cámpora tenía diferencias con la derecha peronista pero también tenía diferencia con nosotros. Soy muy autocrítico en eso. Y tenía diferencias con nosotros porque nosotros poníamos a la revolución por encima de los valores democráticos. Hay que admitirlo. Pero Cámpora tenía una especial simpatía con la juventud. Y cuando hubo que impulsar el “Luche y vuelve” para que Perón regresara al país de su exilio en España, se encontró con que tanto la burocracia sindical como la burocracia política del PJ no querían mover un dedo. Entonces, Cámpora, se alió con la JP, que era el único sector con capacidad y disposición de movilizarse.
–¿Qué piensa del uso del nombre de Cámpora en la agrupación que cada vez tiene más espacio en los medios y en la política?
–Es legítimo. Cada cual tiene derecho de bautizar a su agrupación como se le da la gana. Yo prefiero que haya una agrupación que se llame La Cámpora y no que se llame Benito Mussolini o Jorge Rafael Videla. Ahora, también creo, y lo tendrán que reflexionar, crecer y madurar los muchachos, que las cosas no son iguales en la historia. Aquella JP que derrotó a Lanusse lo hizo de abajo para arriba. El peronismo llevaba 17 años fuera del poder. <

sábado, 12 de marzo de 2011

EL PAPA ESTÁ CHAPITA


POR LUIS SELLÁN

No nos ha tocado un buen Papa en estos tiempos, si es que alguna vez lo hubo. Pero nobleza obliga, vale decir que hubo algunos que marcaron un cambio y una transformación en la Iglesia Católica. Que decir de Juan XXVIII; a quien le decían el bueno precisamente; con su enciclica renum novarum; O Paulo VIII con la populorum progressio, ni que decir del efímero pero siempre sonriente Juan Pablo I, que murió a consecuencia de un te cargado. Inclusive Juan Pablo II; quien estuvo 30 años en el reinado; si bien significó un golpe conservador en la iglesia era un tipo carismático y divertido hasta que la artrosis y la decrepitud lo transformaron en una sombra triste de él mismo. Sinembargo el alemán Ratzinger es una desgracia para la humanidad, ya de entrada se puso un nombre para el cual hay que hacer memoria, Benedicto diecinadie recuerda por que número  va. Poco simpático, feo y muy viejo, por lo que uno dice: a este le queda poco. Fue el ideólogo de las ideas conservadoras de Juan Pablo; el polaco; en su juventud militó en las juventudes hitlerianas, podríamos decir que era casi un niño y que era muy difícil zafar y que en caso de negarse, él y su familia terminarían en los crematorios del tercer Reich. Desde que se hizo cargo del trono de Pedro, se propuso ahondar en las “reformas” conservadoras, hizo buenas migas con los sacerdotes lefrevianos, es así que autorizó las misas en latín; previas a Juan 23, defenestró definitivamente cualquier atisbo de evangelio “socializante” y entró en una encarnizada lucha cuanto homosexual circule por la vida.

Pero desde hace un tiempo, el papa alemán ha entrado en una fase de su pensamiento que nos hace pensar que esta cada vez más chapa.
En una oportunidad salió a anunciar con bombos y platillos que el purgatorio no existía, así que no había opción: o el cielo o el infierno; luego se retracto y dijo que al final no lo podía asegurar pero algo había, me pregunto quien le habrá dicho tal cosa, o quizás le paso lo mismo que a Víctor Sueiro y  estuvo un rato en el purgatorio. Luego salió a decir que el limbo tampoco existía y los niños no bautizados iban derecho al cielo; esto se lo puede entender desde una política de reducción de gastos, el limbo de existir debe ser una institución burocrática, corrupta y  además  nadie te da bola, ¿será por eso que a mi me decían que siempre estaba en el limbo? O eso es por otra cosa.
Luego se mando una metida de pata hasta el cuadril, cuando dijo que abusar de niños no era un pecado tan grave y que en la antigüedad era común, seguro que lo dijo para defender a sus curas bufarrones, aunque a los curas de la teología de la liberación los fue eliminando de a poco. Y lo último fue cuando sin ponerse colorado exculpó a los judíos y dijo que no habían matado a Jesús, que todo había sido una estrategia de campaña electoral-inquisición y hacerse el gil en el holocausto, supongo-. Aunque todos sabemos que en el cielo la justicia es lenta; sino imagínense que Juan Pablo II perdono a Galileo varios siglos después por decir la barbaridad que la tierra se movía alrededor del sol.
Es evidente que Benito esta derrapando y mal, pero lamentablemente es la iglesia, institución que jode a quienes no creemos, metiéndose en nuestras camas, ideología, sexo, y vidas en general y a quienes creen, que a veces tienen la esperanza que haya otra iglesia, la de los curas del pueblo, los que ponen un oído en el evangelio y otro en la gente, pero me temo que esa iglesia no existe.

CUANDO LA EXCLUSIÓN SOCIAL NO ELIGE A SUS VICTIMAS